¿DIFERENTES?

Los artistas contamos con algunos privilegios a cuenta de tantos debes que la vida nos impone, por esto de haber elegido un hacer (un sentir, un vivir) que no se sitúa precisamente en el centro de la hoja.

Y obligadamente centro me remite a margen, costado, orilla y tantos otros bordes por donde la creación encuentra su cauce.

Y vuelvo al comienzo.

Tenemos a cambio algunos privilegios.

Los artistas, cuando sucede, podemos verdaderamente encontrarnos.

Esto de lidiar, y qué bien suena en esta noche la palabra lidiar, esto de lidiar, decía, con el contrapeso de una angustia, inscripta en el vacío que hay que llenar con un deseo cuyo goce se espera y con el fracaso de su logro; esto de construir a costa de nuestra destrucción y de dar a luz a costa de nuestra propia muerte, diciendo lo indecible, atrapando lo inasible, descubriendo lo que se oculta, nos hace caminar por una cornisa que no siempre da a un abismo.

Hay veces que del otro lado (y sólo por eso ya vale todas las penas el seguir siendo artista) está el abrazo de ese par, reconocido como tal, sosteniéndonos, sellando desde ese momento, al mejor estilo indio, hermanazgos de sangre,.

Cuento en mi haber con algunos de esos hermanos.

Hermanos necesitados, suicidas, reveladores, ilógicos, irreverentes, oprimidos, destructores, transgresores, no felices, iluminados, entrañables, malditos, ARTISTAS.

Luis Sanus es uno de ellos.

Desde su mirada aguda y su abrazo de oso, venido de su Alcoy natal al que extraña y a la vez le duele, se las ingenia constantemente para hacernos voltear la cabeza y visualizarlo.

Robándole palabras al teatro diría: “tiene candilejas que, iluminadas por la pasión, el desenfado, el riesgo, le permiten, sorteando escombros, alumbrar las cavernas cuando se interna en el desgarrador ritual de la creación.

Es por eso que esta noche, precisamente por no ser diferentes, deseo terminar esta presentación con el poema que da cierre a mi espectáculo y que, cambiándole algunos pronombres y tiempos verbales, le va la Luis como si hubiera sido hecho a su talla y medida.

Y dice así:
En este viaje de llegada y despedida
de crepúsculos y auroras,
de esperanzas a veces cumplidas.
En este juego de la eterna recorrida
por la risa y por el llanto
por la pena presentida.
En este riesgo donde el tiempo es la medida
de lo ido y lo buscado
de la andanza transcurrida.
En este puente de jugadas compartidas
donde muchos se desangran
sin saber de sus heridas.
En esta suerte de pulso
con la muerte
Luis Sanus apuesta por la vida.
En este aliento que es su luz y su alimento
apuesta por la vida
apuesta por el sol, inevitable y cierto
y por la primavera que bajará hasta el huerto
por todas esta locura de andar siempre
soñando, de despertar volando
y en óleos florecer
por la aventura hermosa de querer
sin medida, y por jugarse en eso
LUIS SANUS, apuesta por la vida.

Teresita Terraf
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN, Argentina
1º de agosto del año 2.000