¿DIFERENTES?...ENTRE LO APARENTE Y LO REAL

Una audaz actitud artística se percibe a través de las obras del joven pintor valenciano Luis Sanus. No vacila, al crear un mundo de signos plásticos con una estética particular que lo caracteriza, bucear más allá de las apariencias para descamar esa compleja realidad, plena de incertidumbres y dudas, en las que intuye se encuentran inmersas las jóvenes generaciones.

Problemática que se plantea como un cuestionamiento inquietante: esta generación que nace en los distintos países del mundo, dentro del período denominado posmoderno, ¿comprende actitudes diferentes al enfrentar la vida?. Luis al elaborar su obra siente que no sólo vuelca sus experiencias, sino la de muchos otros en situaciones semejantes. Al analizar descubre comportamientos parecidos, no cabiéndoles distinción de razas ni culturas por estar implicados, como partes, en los vaivenes de las estructuras sociales, que en estos tiempos posmodernos los poderes capitalistas pretenden unificar, al globalizar las ideologías que manipulan por medio de los avances tecnocientíficos, sin tender en cuenta sus cualidades identificatorias.

Es así que la obra de Luis se vuelve un registro pictórico de vivencias actuales, que aún siendo espontáneo en su tratamiento plástico es directo en su abordaje. Allí vuelca libremente sus ideas, de las que emanan expresándose el puro sentimiento, cuyo decir se vuelve incisivo y mordaz al plasmar un lenguaje pleno de sentidos complejos y profundos. Estructura por medio de una trama en la que danzan lúdicamente líneas o manchas que, en su saber hacer, perfilan metafóricamente formas y espacios. Con las líneas bordea o remarca contornos que se vuelven filosa evidencia de un existir crítico y confuso; con las manchas, producidas por un compás frenético de pinceladas, en las que la calma poco le cabe, sugiere sensaciones complejas en las que nos encontramos inmersos. Intenta atrapar de este mundo todo ese cúmulo de propuestas que nos muestra. Poder alcanzar y llegar a “ser” nos lleva a probarlo todo, frente a esa libertad aparente de elecciones, en la que se va agotando la confianza en la razón y se contraponen los valores.

Época crítica que Luis refleja de modo profundamente expresionista en dibujos o pinturas, en los que plantea una narrativa plena de potencias comunicantes. Allí el grito es la sonorización de los temores. La desesperanza es el accionar aturdido. La angustia es la transformación de esperanzas. Potencias expresivas que se hacen evidentes en las variantes formales, las que conjuga en espacios abiertos o cerrados para acentuar sus estados, que además viste con exaltados colores o exquisitos matices para identificarlos.

Es así que crea una estética particular que dice más de los que muestra. Nos provoca, al contactarnos con sus obras, a evocar singulares estados de ánimo; a meditar nuestros pasos en estos tiempos que se vuelven inestables por sus permanentes cambios; a reflexionar si nos estamos dejando absorber por esa vorágine consumista, entre tantos otros aspectos vivenciales que nos propone este tiempo.

En este universal clima dual de sensaciones y sentimientos, Luis Sanus apela a su sensibilidad artística para expresar estéticamente una ética que refleja relaciones más humanizadas entre el arte y la vida.

El valor que se extrae de su obra radica, no sólo en atreverse a plasmar en ellas su conflictivo mundo interior, en el que late esa búsqueda por romper con los conformismos, sino que la abre permitiendo al espectador extraer renovados sentidos.

¿Diferentes?... El interrogante, aún cuando desafía a elaborar respuestas, permanece entre las obras y tú. Entre tú y tus semejantes... ¿Cuáles serían las diferencias alternativamente válidas?.

La cuestión quizás está en descubrirse y descubrir y participar de la propuesta.

Lic. Cristina Bazzano.
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN, Argentina
Agosto del año 2.000