Zoomorficos Morlacos

Toro que cantas y ríes
con estruendo y zarabanda,
zoomórfico te exhibes
en tu divertida plaza.

Toro bravo con faldilla,
con organdíes y gafas,
que bebes whisky extranjero
cuando la sangre se exalta.

Sin vergüenza y sin decoro
por las dehesas no pastas
y acudes al cabaret
travestido de hojalata.

No buscas vivos percales
ni la muleta encarnada,
rompes la liturgia virgen
con tus camisas y enaguas.

Zahino, buen astafino
con divisa de oro y plata
y el hierro sobre tus lomos
quemándote la fragancia.

Flirteos y mordisqueos
en la orilla de la playa
bajo sombrillas abiertas
de color verde manzana.

El “micro” en la diestra mano
para cantar bufonadas
mientras los otros morlacos
no desmienten su camada.

Toro de Luis el torero,
de don Luis de la “Llaganya”,
satiricón vehemente
en burladero de bragas.

Con banderillas de fuego
eres de toro de mil varas,
de pasodoble pastoso
y de imposible cornada.

Toro de ganadería
que cuida morrillo y astas
gafas negras en los ojos
y tan lejos de la plaza.

Colores que no perturban
con tu libido que escapa,
fumando los cigarrillos
sin encaste y con bravatas.

Burlón, divertido, lúdico…
ron de caña no te falta.
A las cinco de la tarde
travestido y en la plaza.

Tarde de sol y caireles,
tarde para noche brava
caminando corralillos
huyendo de arpón y lanza.

Toro de Luis el torero
en comedia bien soñada:
bravo, rondeño y burlón
con la sangre de esmeralda.

El traje no hace al monje.
Tu bravura no disfraza
ese temple y su sonrisa
y tu embestida colmada.

Adrián Espí Valdés
1º de diciembre de 2.008
para Luis Sanus pastor
y su rebelde tauromaquia.